Verano

Llegan los calores y no tengo demasiado que contar en esta página mía de escritora. Cosas personales, sí, pero de escritura… ay, de eso hay pocas novedades. Después me digo que quizás vengan a cuento las vicisitudes que los autores humildes, como yo, tenemos para conseguir publicar.

Por ejemplo, que Valhalla, la editorial de Nina y de Barrio 1972, no publica un tercer título a ningún autor, así que no puedo contar con ellos para mi próxima novela. Es una lástima, pero es lo que hay. Así que, por esa razón, llevo meses de búsqueda. Y de verdad que no es cosa fácil 🙁

Y como se dice el pecado, pero no el pecador, puedo escribir aquí que hace medio año deseché una editorial supuestamente tradicional (no de auto o co-edición) porque no me pareció seria. Si hubiese firmado el contrato, ahora estaría promocionando Un buen plan. Pero resulta que no me convencía su escasa distribución. Y menos aún cuando comprobé que sus libros solo se vendían unos pocos meses. Poquísimos. Por ejemplo, de los títulos que habían salido en octubre y noviembre, en enero- marzo ya no quedaban existencias. Ni en Amazon. Eso me llevó a suponer que su sistema es hacer una única impresión y recuperar lo invertido enseguida con las ventas a familiares y amigos del autor/a. Lo que llega luego a algunas librerías son solo los restos y, cuando se acaban, ya no se arriesgan a imprimir y distribuir más. Así, el texto queda en su poder durante los años del contrato, pero no se pueden conseguir ejemplares ni el autor puede reeditar. Mal asunto.

A finales de marzo, otra editorial, por supuesto pequeña, yo no soy como para atraer a las grandes, se interesó por la sinopsis de Un buen plan. Me pidió el manuscrito completo y me hizo concebir muchas esperanzas. Pero el caso es que ahora andan enfangados revisando varios cientos de textos, no solo el mío. Supongo que no se esperaban semejante aluvión de solicitudes y que no volverán a abrir la recepción de manuscritos en una buena temporada.

Ahí, en ese maremagnum, entonces, anda mi pobre novela. Confieso que pierdo fuelle y determinación por todo esto. Somos demasiados los que escribimos. No hay lectores para tanta novedad, ni entre los grandes, y yo solo soy un pececillo de edad provecta que nada en un océano de tiburones. Sigo esperando respuesta de algún editor medianamente profesional. Y, mientras tanto, mi quinto proyecto avanza, despacito, pero avanza.

Os agradezco muchísimo a los amigos y lectores que me preguntéis por mi siguiente novela. Y que tengáis la paciencia de esperarme. Así que aviso a navegantes: si finalmente no llego a conseguir publicación tradicional, me lanzaré a la autopublicación. Antes de que acabe el año. Porque para hacer una tirada, como la empresa que no nombro, también me apaño yo.

¡¡Nos leemos!!

Centenario de «Seis personajes en busca de autor»

Seis personajes en busca de autor (en italiano Sei personaggi in cerca d’autore) es la más famosa obra del escritor Luigi Pirandello, estrenada en Italia en 1921; la primera publicación del texto fue en 1925.

En conjunto con el resto de su producción dramática de la época, propone innovadores procedimientos que serán posteriormente influyentes fundamentos del teatro moderno, especialmente en el llamado Teatro del absurdo.

Considerada por algunos como su obra maestra, es también la primera de una trilogía de piezas de teatro dedicado al teatro: las otras dos son Cada cual a su manera (Ciascuno a suo modo, 1924) y Esta noche se improvisa la comedia (Questa sera si recita a soggetto, 1928-29).

SPeBdA una pieza innovadora que desafía las convenciones del teatro tradicional. En ella, seis personajes incompletos aparecen en un escenario, buscando que un grupo de actores los represente. La obra cuestiona la naturaleza de la realidad y la ficción, ya que los personajes insisten en que su historia debe ser contada tal como ellos la viven, no como un autor la ha escrito.

Así, Pirandello explora temas como la identidad, la percepción y la autoridad del creador sobre sus creaciones. La obra también refleja la dificultad de distinguir entre la vida y la representación, invitando al espectador a reflexionar sobre la subjetividad y la verdad.

En definitiva, «Seis personajes en busca de autor» es una obra que rompe con las estructuras tradicionales y abre un diálogo profundo sobre la existencia y la creación artística.

Las obras de Carmen Martín Gaite

La verdad es que la autora tiene de todo, fue muy prolífica y pudo vivir de la escritura porque tocó muchos palos. Hizo narrativa breve, novelas, ensayos, artículos y conferencias. Pero también poesía y teatro, guiones de cine y televisión, traducciones, prólogos y ediciones críticas, antologías y colaboraciones. Finalmente, de ella tenemos, además de sus obras completas, su epistolario.

En 1955 publica su primera obra, El balneario, y obtiene por ella el Premio Café Gijón. En 1957 recibe el Premio Nadal por Entre visillos.

Tras escribir varias obras de teatro, como A palo seco (1957) o La hermana pequeña (1959), continúa con la narrativa con Las ataduras (1960), Ritmo lento (1963) y Retahílas (1974), entre otras novelas. Se doctora en 1972 presentando en la Universidad de Madrid su tesis Usos amorosos del XVIII en España. En 1976 recopila su poesía en A rachas y dos años después hace lo propio con sus relatos en Cuentos completos. En 1981 vuelve al ensayo con Usos amorosos de la postguerra española.

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2025 centenario de Carmen Martín Gaite

Es una de mis escritoras favoritas. Me gusta su estilo, su registro idiomático, y su concepto de qué es  escribir.

Ella misma contó los tres tipos de satisfacción que dijo sentir como escritora en una entrevista de 1998. Y me encanta su sencillez,  su modestia, que no sea nada pedante.

La primera satisfacción es «la de cuando escribes. Porque a mí lo que me gusta es escribir. (…) Y no contarlo todo de golpe, pues eso es lo esencial para mantener el interés del lector. (…)

»Otra es la satisfacción de las críticas. Las leo y las recibo bien. Y aunque algunas veces pienso que no se han fijado en algo a lo que yo concedo importancia, otras veo (…) puntualizaciones que me sorprenden por lo atinadas. (…)

»La tercera satisfacción es la del lector. Constato que le gusto a bastante gente. (…) Y que no me ven como una escritora que haya tirado la toalla, una escritora consagrada. Pero esta gratificación de la venta, digamos, no lo es en sí misma, si uno no está contento consigo mismo. (…) Si lo que he hecho lo he hecho lo mejor que he sabido, me satisface que el lector lo  valore.»