La música de mi duelo

A finales de junio fui entrevistada por Radio Gaga, que hacía un programa sobre el 11 de marzo para su canal, en calidad de madre doliente. No fue una experiencia del todo agradable, porque el tema y los recuerdos son dolorosos y además pasamos mucho calor. Me citaron a las cuatro de la tarde, en la calle, con 38ºC, y estuve esperando dos horas bajo la sombra escasa de algunos árboles. Cuando por fin me llamaron para la entrevista (estábamos en la entrada de la estación de cercanías de El Pozo) la lucidez y la serenidad se habían evaporado. Para terminar de rematar la situación, resultaba que yo era la última participante después de tres días en esas condiciones climáticas, por lo que se notaba a técnicos y periodistas totalmente agotados. Fueron amables, eso sí, y lo que hablamos no estuvo mal, pero había tenido muchas conversaciones previas mucho más interesantes que la que finalmente salió.

Todo este preámbulo para explicar que me habían pedido que llevase pensada una canción significativa para mí, tras la muerte de Rodrigo. Y que revisando la música que ha acompañado mi duelo durante los años, me he dado cuenta de que en los cambios musicales se puede rastrear también la evolución de la pena.

Obviamente, he escuchado otras muchas, pero ciertas canciones y sus letras me ayudaban a llorar, a pensarle y a seguir avanzando. Solo cito una o dos estrofas, pero enlazo vídeos de YouTube para quien quiera oírlas.

La primera que tuvo esa capacidad curativa, y por recomendación de un amigo suyo, fue «Hora de marchar» de Mago de Oz.

No llores más por mí,
siempre estoy cerca de ti.
Te esperaré en la luz.
Allí donde no, no existe el dolor.

Continuar leyendo

Un año ya de la despedida

Hace justo un año que me despedí de mi profesión y de mis compañeros del curso 2018-19. La fecha legal era después del verano y para entonces muchos ya no iban a estar en el centro, así que adelanté la celebración para darles cabida a todos. Hoy recuerdo ese último viernes de docencia:

MI DISCURSO DE DESPEDIDA Y TESTAMENTO DOCENTE

Bueno, esto se acaba.

Siento que me acerco a otro momento inexorable. Y que indefectiblemente todo llega.

He elegido empezar antes esta nueva etapa para disfrutar de ella, pero es inevitable pensar en su significado abstracto. Y preocuparse es un signo de responsabilidad y de consciencia. Por eso siento a la vez alegría y vértigo.

Nueva vida, nueva perspectiva vital, novedosas variables a partir de unos pocos días.

Me voy con un gran bagaje: 38 cursos. Tres en privada y 35 en pública.

No voy a decir los tópicos de que el tiempo pasa deprisa y parece que fue ayer, porque no es así. Han sido años largos, a menudo duros, vividos momento a momento.

Pero sí que he trabajado con gusto, porque elegí la enseñanza a conciencia y la he disfrutado todo lo que he podido.

No solo me ha servido para ganarme la vida.

Continuar leyendo