
Ya fueron las actos del 11-M. Si queréis leer el texto del discurso, aquí. Incluidos los cada vez más numerosos actos previos y posteriores, con el agotamiento físico y emocional que llevan de la mano. Sus efectos son tan persistentes, que todavía estamos en fase de recuperación.
Pero no hay tiempo para flaquear.
Con las justificaciones casi terminadas, han brotado las nuevas convocatorias. Nunca paramos de trabajar por la Asociación.
Pero nos hemos escapado una semana. Y aunque ya estamos de regreso, esta salida de lo cotidiano nos ha servido mucho. No solo para desconectar de tantas responsabilidades y del agobio emocional del aniversario. También, que no es poco, para dormir. Nunca habíamos descansado tantas horas seguidas como en este viaje. Nos ha sorprendido incluso a nosotros. Es la prueba fidedigna de que, de verdad, lo necesitábamos.

Y en lo que respecta a mis libros, voy a aprovechar las vacaciones para volver a proponer mi última novela a otras editoriales. A ver si hay suerte.












