«NINA» y la noche de Halloween

«En plena noche de Halloween de 2018, Sofía se topa con una niña que va pidiendo dulces de puerta en puerta y que es la viva imagen de su difunta melliza, Nina. El parecido le resulta tan impactante, que se lanza a remover fotos y papeles viejos para comprobarlo. Y a preguntarse si será una casualidad o un guiño del destino.«

Así empiezan la sinopsis y la novela. En esa noche de muertos, la protagonista siente la proximidad de su querida y difunta melliza. Y pasa de la sorpresa al miedo, y de la melancolía a un viejo dolor de ausencia que conoce demasiado bien.

Es una historia en la que pasan muchas cosas, que mantiene al lector siempre ansioso de seguir. Recibo críticas en ese sentido de que se lee muy bien, y de no poder dejarlo.

Yo supongo que es porque los capítulos son breves (lo que ayuda a leer a ratitos, si no se tiene tiempo) y porque siempre hay algo por descubrir.

Hechos de la Transición y la guerra civil se entrelazan con el presente, en una novela que trenza tres tramas, incluida una leve historia negra.

Es una novela para todos los públicos, desde los doce años en adelante. Y con afán solidario, ya que todas las regalías serán donadas a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

¿Qué tal si la regalas por Navidad?

Un libro es siempre un obsequio apreciado. Y además con este ayudas a la ARMH.

Puedes encargarla en tu librería habitual, o pedirla online en TODOS TUS LIBROS

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Y en la editorial VALHALLA EDITORES

Veinte años del 11-S, diecisiete sin Rodrigo

Pasó hace ya veinte años. Sin saberlo, fuimos testigos en directo del principio del mal. Acabábamos de reunirnos en casa para comer, veíamos la tele. Los cuatro. Juntos.

Treinta meses después sucedió aquí. Te asesinaron con cruel premeditación, con fanáticas, absurdas, malvadas ansias de causar el mayor daño posible.

Te arrancaron de nuestra familia y nos dejaron solos, para siempre sin ti.

Hoy recordamos.

Sentimos la misma ausencia y el mismo dolor que otros muchos en USA, en Gran Bretaña, en Francia… en tantos lugares donde la locura yihadista atacó.

Te escribo desde casa, Rodrigo. Con tu nombre en los labios y tu recuerdo en el corazón. No te olvidamos. No nos olvides, hijo. Haz que nos volvamos a encontrar.

NINA, en preventa desde hoy

Por fin ESTAMOS EN PREVENTA. Desde hoy 3 de mayo de 2021, podéis conseguir mi querida novela «NINA» firmada y dedicada.

Es crítica, emotiva, sugerente. Se lee con facilidad, pero encierra algunos retos técnicos. Creo que os gustará.

El libro se enviará en cuanto estén  terminadas la impresión y la firma. Puedes indicar a nombre de quién quieres la dedicatoria en el apartado «Notas del pedido» al finalizar la compra. En caso de no indicar nombre, irá dedicado al comprador.

Os ruego compra y difusión. Ya sabéis que he cedido las regalías a la ARMH (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica)

A los que vivís cerca os lo puedo entregar en mano, y os ahorráis los gastos de envío. EN EL CARRITO solicitad «envío local»

14 de abril, 90 años

Foto tomada de la revista El Salto (27 de marzo de 2021)

Con la República nacieron dos grandes proyectos, la Barraca y las Misiones Pedagógicas. Esta última respondía a la vieja idea de Francisco Giner de los Ríos: mandar los mejores maestros a las peores escuelas. Pretendía que hasta las poblaciones rurales más aisladas dispusieran de cine, teatro, libros, música.

En este empeño colaboraron poetas, escritores, filósofos e intelectuales: Antonio Machado, Luis Cernuda, Rafael Dieste y María Zambrano, entre otros. En Valencia, María Moliner se implica en el proyecto de crear bibliotecas: bibliotecas circulantes para los pequeños núcleos rurales y bibliotecas populares para las poblaciones mayores».

La Barraca, grupo de teatro universitario ambulante, dirigido por Federico García Lorca y Eduardo Ugarte, surgió en la órbita de las Misiones. Colaboraron pintores y artistas de vanguardia para las escenografías. Todos prestaban sus servicios gratuitamente. Los equipos disponían de un mono para los hombres y un vestido azul para las mujeres. De las tareas de cargar y desmontar escenarios se encargaban los propios actores.

Llevaron el teatro clásico a regiones con escasas posibilidades culturales. Federico escribió: «Ahora andamos a vueltas con los versos de Calderón, Cervantes y Lope de Rueda. Los sacamos del fondo de las bibliotecas, se los arrebatamos a los eruditos, los devolvemos a la luz del sol y al aire de los pueblos».