Música para acompañar un título

Descubrí a Jorge Sánchez Álvarez porque otros escritores de mi editorial lo contrataron para poner música a sus novelas. Luego me enteré de que lo que hacía era mucho más que atribuirles una composición libre, de esas de uso permitido. Porque jsasoundtrack_music crea una pieza musical solo para ti y tu texto.

Escuché las composiciones que había elaborado para novelas de diferentes géneros y pensé en el libro dedicado a la memoria de nuestro Rodrigo y cuánto me encantaría encargar una pieza especial para su recuerdo.

Así que me puse en contacto con Jorge y compartí con él unas sugerencias que supo interpretar muy acertadamente. Cuando oí su propuesta me emocioné mucho. Porque, aunque no tengo ni idea de técnica musical, sí que pude contarle cómo sonaba esa música posible en mi cabeza. Esto es lo que le escribí:

IDEAS MUSICALES

  1. Para mí Rodrigo es “El canto de los pájaros” de P Casals  porque esa música nos ha acompañado todos los aniversarios https://youtu.be/qKoX01170l0,
  2. Creo que me gustan  los sonidos de los chelos, lentos, que parece que lloran, https://youtu.be/wH0CFVCiEeM como esta versión de Cinema Paradiso
  3. Me gustaría que en algún momento se oyera una voz femenina que se lamenta, como la de la primera parte de “Il figlio e la nostalgia” https://youtu.be/54Wsp7h_-_k 
  4. Y variaciones con violines agudos, de duelo y llanto, como en La lista de Schindler  https://youtu.be/YqVRcFQagtI.
  5. “La romanza Quartiere”https://youtu.be/niCdWOC2bj0 también me gusta como inspiración, por los violines

No sé qué más cosas le irían bien, supongo que un poco de piano y de nuevo cuerda y voz, tal vez algo de viento (oboe, o parecido). Pensando en los ciclos del duelo, imagino contrastes: fases de dolor agudo, luego de llanto suave, más tarde de rabia, para volver otra vez al desconsuelo, y finalmente a la calma.

No tengo ni idea de música, quizá digo tontadas y lo que propongo es para una pieza más larga, o es imposible. Ya me dirá, por favor. En todo caso, gracias por intentar entenderme.

Finalmente, con esas notas mías y su talento hizo esta maravilla que ahora comparto.

También elaboró dos vídeos de diferentes dimensiones, un trailer promocional y una story para Instagram. Ya los iré compartiendo.

Terminada mi novela B72

Llevo unos día ausente de esta bitácora, pero por fin lo he conseguido y he dado por concluida mi novela Barrio 1972. Ya la he entregado a la editorial. ¿Les gustará? ¿Podría salir en 2023? Sé que los de Valhalla Ediciones ya tienen todo este año completo. El próximo, ojalá. Seguiré contando.

Es una novela crítica, costumbrista, ambientada en 1972, con una trama de investigación policial y un poco más larga que Nina.

Ahora mismo, entre presentaciones, sigo escribiendo otra más, Barrio 1981, con los mismos personajes y ambientación que B72, pero ubicada nueve años más tarde. De esta tengo escritos dos tercios. Espero terminarla antes del verano y dedicar septiembre a las correcciones. A ver si es posible.

11 de marzo de 2022

Hoy vuelve a ser 11 de marzo, Rodrigo, cariño. Hace tanto que no estás… Parece como si tu existencia, el tiempo compartido, hubiese sido un sueño.

Quiero esconderme en lo cotidiano, en esas cosas sencillas  que conforman la vida y que tanto se echan en falta cuando hace un quiebro inesperado. Pero no me da tregua y este 2022, a tu ausencia injusta y  las seis oleadas de Covid-19, se ha sumado el ataque ruso a Ucrania. Y estamos en guerra. ¡En guerra! Nunca pensé que diría, escribiría, viviría esto.

A veces me llegan hilachas de memorias tuyas. Suaves, desdibujadas. Y ya no me duelen con el filo acerbo de antes, sino con melancólica tristeza. Escuecen, porque no estás, pero también abrigan el corazón con la ternura con la que nos queríamos, y aún nos queremos los cuatro.

Aquí seguimos, Rodrigo. Solos, pocos y cansados, pero resistiendo. Recordándote. Lo que nunca cambia es nuestro amor por ti.

Te queremos. Miles de abrazos de oso: Papá, Mamá y Gonzalo.

ACTUALIZACIÓN 12 DE MARZO: El día después siempre es raro. Este, también. Durante toda la semana previa conseguí no pensar en qué día estaba exactamente, de forma que el 11 me encontró de improviso apenas unas pocas horas antes.

Pero el truco no sirvió. Pasé de la irrealidad al miedo otra vez. Te escribo en la madrugada. Estoy despierta demasiado pronto, con un ataque de angustia, casi pánico. Soñando abrazos.

Vela por nosotros, hijo. Te queremos. Ayúdanos. Vamos a buscarte.

Días de mar y libros II

El día de ayer fue muy especial. Empezó cargado de incertidumbres, no sabiendo qué podía depararme. Pero luego, en cuanto llegué al instituto, todo adquirió la consistencia necesaria.

Me recibió María, colega y compañera de Lengua y Literatura. Y ya todo fluyó con naturalidad. Saludamos a la directora, dimos una vuelta para conocer el centro, y tuvieron lugar las presentaciones previstas con los alumnos de 4°.

Entonces volvió a mí la experiencia docente y les hablé de mis dos libros, de sucesos históricos, escritura y emociones. Fue muy bonito. Creo que les interesó mucho, aun a pesar de ese océano de mascarillas que me impedía ver en sus caras hasta qué punto. Yo no he vivido las clases con pandemia. Desde aquí mi admiración por los compañeros que lo hacen a diario en esas condiciones.

Luego fuimos a comer a un lugar muy agradable, de charla amena, y acto seguido nos reunimos con el club de lectura. Media docena de alumnos me hicieron, entonces, preguntas, añadidos y reflexiones sobre NINA. Me leyeron fragmentos, cuestionaron personajes y tramas, sacaron mil hilos de conversación. Y así estuvimos hora y media en un amable y dulce coloquio que no querían que se acabase. Todos y cada uno con el libro en las manos. Fue precioso.

No sé si alguno me leerá, pero mil millones de gracias.