Nueva presentación en Madrid, 8 de octubre

Vuelvo a presentar en Madrid, ahora en pleno centro, esperando que los amigos que no pudieron acudir a Getafe, se acerquen ahora.

Además, el pasado enero, todavía con mascarillas y pandemia, no pudimos reunirnos luego a tomar algo, cosa que sí pretendo en esta ocasión.

Así que, por favor, comentadme aquí o por privado, si os apetece acudir, para que disponga el asunto del avituallamiento de bebidas, comidas y libros.

Estará conmigo Carmen Benito, mi compañera de docencia, licenciada en Historia que también me ayudó en Getafe, presentando la novela y su opinión como lectora y profesional.

Os esperamos 🙂

Investigando sobre vivienda y barrios obreros

Poblado Dirigido de Fuencarral, año 1960

Mis dos próximas novelas están ambientadas en un barrio ficticio de Madrid en 1972 y 1981 respectivamente, y me gustaría aportar algún anexo informativo a la primera de ellas, si a la editorial y a mis lectores os parece adecuado. Espero que la publiquen el año próximo, así que, mientras llega ese momento, os hago un breve aporte. Decidme vosotros, por favor, si os resulta lo suficientemente interesante como para incluir unas pocas páginas más con este tipo de información detrás de la novela, que es sola y pura narrativa.

Cuentan los historiadores que la problemática de escasez de vivienda obrera se produjo durante el desarrollo industrial, a finales del XVIII. Los trabajadores que se acercaban a los centros productivos desbordaban las posibilidades habitacionales de esos lugares. Los bajos salarios, unidos a la precariedad laboral, no les permitían conseguir una vivienda asequible y suficiente, así que las familias vivían en cuartos realquilados, chabolas improvisadas y hasta, en algunos casos, cuadras, almacenes, o edificios originariamente destinados a otros fines.

En el XIX surgieron promotores particulares que vieron en esa demanda de viviendas una forma de obtener rentas seguras con poca inversión. Proliferaron así construcciones de casas baratas destinadas al alquiler. En Gijón, hace solo unas semanas, he visitado uno de esos complejos para trabajadores, la Ciudadela de Celestino Solar. En algunos lugares, como minas o fábricas, ante la debilidad del Estado, las propias empresas edificaron viviendas para sus operarios.

En el XX el problema de proporcionar habitaciones dignas a las clases trabajadoras se acentuó. En la búsqueda de soluciones se implicaron higienistas, empresarios, arquitectos, e incluso propagandistas católicos. Y el propio Estado, a través de la Ley de Casas Baratas (1911), aunque con escaso éxito. En los años 20 y 30 las empresas aumentaron su política de promoción de viviendas para sus obreros y sus familias. Solo tras la guerra civil, la reconstrucción y la creación de nuevas viviendas fue el centro de las iniciativas sociales, porque era también una forma eficaz de propagandismo del Nuevo Régimen.

Como ya escribí más arriba, por pura necesidad, muchas empresas hicieron viviendas para sus trabajadores. En Madrid, todavía existen algunas de esas colonias industriales, como la de la Paz  construida por la Obra Sindical del Hogar para los trabajadores de Boetticher y Navarro,  o la Colonia Marconi para los operarios de la empresa del mismo nombre, ambas en Villaverde. O como los edificados por el Instituto Nacional de Industria, ya en los 50: el Poblado ENASA/PEGASO, en SanBlas-Canillejas, y el poblado IBERIA/Nuestra Señora de Loreto, en Barajas.

He recreado un barrio industrial en ambas novelas, y en las dos suceden hechos traumáticos que deben ser resueltos en un plazo temporal breve. Son de género negro, pero sin perder la perspectiva social que siempre me acompaña.

¿Qué os parece mi propuesta? Espero vuestras opiniones, que leais mucho y que tengáis buen verano.

Reis Aparicio comenta «NINA» en la presentación de la Semana Negra

Con mi amiga y compañera, Reis, en la presentación de NINA (Semana Negra de Gijón 2022)

“NINA”, O EL VÉRTIGO DEL ESPEJO ROTO

El pasado martes 12 de julio tuve el placer y el honor de poder presentar una gran novela de una gran autora la Semana Negra, cuyo título lleva nombre de mujer: Nina. Marisol Pérez Urbano, su autora, ya pasó por este certamen hace tres años para presentar su anterior libro.

A grandes rasgos y con cuidado de no estropear la lectura con spoilers involuntarios, podemos decir que Nina cuenta cómo en una zona tranquila del sur de Madrid, un desagradable, truculento y misterioso suceso sacude un barrio residencial el fin de semana del 1 de noviembre, fecha de los difuntos. Tanto la narradora, como sus vecinos se ven inmersos en una investigación paralela a la policial que deparará a personajes y lectores alguna que otra sorpresa. En esta trama, la autora, usando con destreza la técnica narrativa que se sirve de estructuras similares a las matrioskas, nos va alumbrando otra historia no menos interesante que nos sumerge en los momentos históricos de la transición española en los mediados setenta del pasado siglo.

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