Estaré en Sant Jordi este 2024

Estaré en Barcelona por Sant Jordi.

De 12:00 a 16:00, posiblemente un poco antes y un poco después, pero esas horas, seguro.

Os espero amigos de Barna.

Llevaré BARRIO 1972, que está ahora en promoción. Pero también algún ejemplar de DINOS DÓNDE… y de NINA.

11 de marzo de 2024, veinte años sin ti

Te quise desde que te supe dentro de mí y no he dejado de quererte. Ni en los veinte años que estuviste con nosotros,  ni en los veinte que te hemos llorado largamente.

Este aniversario vigésimo ha estado, sigue estando,  llenito de actividades. Te escribo en el insomnio de despertar temprano, con el silencio de la casa a oscuras, pensándote. Y tú andas demasiado lejos, casi una ensoñación, inasible, hijo.

Tu hermano se resiente más que nunca. Papá y yo sacamos fuerza de flaqueza,  no sé de dónde, desde el amor siempre.  Porque es lo que nos hace resistir. Y lo que nos une a ti, con lazos irrompibles, eternos.

Mañana haré un viaje relámpago. Ojalá salga bien.  El jueves seguiremos en la brecha.  Y la siguiente semana.  En tu recuerdo.  En tu nombre.

Ojalá supiera escribirte mejor, Rodrigo. El cansancio emocional me pasa factura. Pero tú lo entiendes y no  le das mayor importancia  a esta pobreza de mis líneas. Gracias.

Vuela alto,  cariño. Y no nos dejes de cuidar.

Millones de abrazos de oso. Te quieren hasta el infinito que ahora habitas: Papá,  Mamá y G.

Vigésimo aniversario del 11-M

En los aniversarios redondos, décimo, quince o veinte, por nuestra propia y triste experiencia, se evidencia que las víctimas del 11-M tenemos más impacto mediático.

Lo cierto es que nos pasa factura emocional, pero también que lo soportamos todo porque queremos memoria, justicia y reparación. Aunque resulte difícil. En mi caso, he tenido que recurrir a tranquilizantes porque la ansiedad, si no lo hago así, se hace continua, de día y de noche. Lo cierto es que parezco serena y hablo con soltura y precisión, pero más tarde, en casa, el cansancio y el malestar anímico me noquean.

Ya pasó en 2019, cuando publiqué Dinos dónde estás y vamos a buscarte, pero no me acostumbro. Esta vez, además, todo ha sido más apretado en el tiempo. Y en una semana he hablado con periodistas de Tele5, Antena3, RNE, RTVE, eldiario.es y El Correo Vasco. He asistido a una tertulia jurídica y a presentaciones del libro de V. Sampedro. He colaborado en una mesa redonda en la Unversidad Carlos III de Madrid y he viajado hasta Sevilla para dar una charla en un colegio de allí.

Pronto daré otras dos en sendos institutos toledanos. Y mañana será el memorial de nuestra ciudad, Getafe, en honor a este veinte aniversario. No me quejo. Necesitamos que no se nos olvide. Y, sobre todo, que no se vuelvan a contar los bulos de siempre.

Porque espero de todo corazón que se hayan enterrado para siempre las teorías conspiranoicas. Han contribuido a ello dos documentales de Netflix y de Amazon Prime, un especial doble de Jordi Évole y varios libros. Quiero citar en primer puesto a F. Reinares, el experto que lleva toda la vida investigando el terrorismo y que tanto ha aportado a entender por qué y quiénes pensaron y perpetraron los atentados del 11 de marzo: Matadlos, 11-M La venganza de Al Qaeda, y el recientísimo 11-M. Pudo evitarse.

Contribuyen a la causa, además de multitud de artículos de opinión, dos libros más que acaban de salir también. De, el entonces director de El País, Jesús Ceberio: La llamada. La mentira del 11-M, Aznar quería que fuera ETA. Y de Víctor Sampedro Blanco Voces del 11-M: víctimas de la mentira.

Supongo que seguirán existiendo locos, o aprovechados, que continuarán diciendo estupideces. Pero ya en su burbuja de negacionistas de temas variados, simples nerds de sus manías.

Lo que va a costar es que la gente deje de pensar que «algo raro» pasó y no se ha contado. Eso ha conseguido la propaganda machacona. Malditos sean los que la propagaron y mantuvieron tanto tiempo.