Felices fiestas

Tengo una nueva oportunidad de presentar Dinos dónde estás y vamos a buscarte,  en enero o febrero. Ya lo anunciaré con la debida antelación.

Mientras tanto,  os deseo una muy feliz Navidad,  un estupendo 2026 y que, como siempre os aconsejo, felicitéis las fiestas con libros.

Hasta pronto.

Nuevas obras que mostrar

Esta vez no traigo noticias de una novela,  sino de un ensayo. Pero no lo voy a distribuir en papel, se va a exponer en grandes paneles.

He creado una exposición para la  Asociación 11M Afectados del Terrorismo: FOTOS, CUADROS Y TESTIMONIOS DEL 11-M.

Está pensada para los alumnos universitarios, que no vivieron nuestra tragedia, porque son tan jóvenes que no habían nacido o apenas eran unos niños,

Pero todos podéis visitarla.

Estará en el Campus de Vicálvaro de la Universidad Rey Juan Carlos. En el Hall de la Biblioteca.

Inauguramos el martes 11 a las 11:30. Luego permanecerá desde ese 11 hasta el viernes 28 de este noviembre. 

En horario continuo, de 9:00 a 21:00 y tarde.

Os esperamos.

Septiembre

Me encantaría daros noticias nuevas sobre mis libros, pero no. Y no por falta de ganas, sino por deberes inexcusables que me consumen todo el tiempo disponible.

He asumido obligaciones en nuestra querida «Aso«. Y hasta que no consigamos tomarle el pulso, no tengo cabeza para nada más.

Prometo, no obstante, volver a ello en unas pocas semanas.

Mientras tanto, si no te importa, agradecemos cualquier donación, por muy pequeña que sea. Y ya sabéis que las regalías de mis tres libros le van íntegras como donación siempre.

Un abrazo y ¡¡nos leemos!! Pronto. De verdad.

Verano

Llegan los calores y no tengo demasiado que contar en esta página mía de escritora. Cosas personales, sí, pero de escritura… ay, de eso hay pocas novedades. Después me digo que quizás vengan a cuento las vicisitudes que los autores humildes, como yo, tenemos para conseguir publicar.

Por ejemplo, que Valhalla, la editorial de Nina y de Barrio 1972, no publica un tercer título a ningún autor, así que no puedo contar con ellos para mi próxima novela. Es una lástima, pero es lo que hay. Así que, por esa razón, llevo meses de búsqueda. Y de verdad que no es cosa fácil 🙁

Y como se dice el pecado, pero no el pecador, puedo escribir aquí que hace medio año deseché una editorial supuestamente tradicional (no de auto o co-edición) porque no me pareció seria. Si hubiese firmado el contrato, ahora estaría promocionando Un buen plan. Pero resulta que no me convencía su escasa distribución. Y menos aún cuando comprobé que sus libros solo se vendían unos pocos meses. Poquísimos. Por ejemplo, de los títulos que habían salido en octubre y noviembre, en enero- marzo ya no quedaban existencias. Ni en Amazon. Eso me llevó a suponer que su sistema es hacer una única impresión y recuperar lo invertido enseguida con las ventas a familiares y amigos del autor/a. Lo que llega luego a algunas librerías son solo los restos y, cuando se acaban, ya no se arriesgan a imprimir y distribuir más. Así, el texto queda en su poder durante los años del contrato, pero no se pueden conseguir ejemplares ni el autor puede reeditar. Mal asunto.

A finales de marzo, otra editorial, por supuesto pequeña, yo no soy como para atraer a las grandes, se interesó por la sinopsis de Un buen plan. Me pidió el manuscrito completo y me hizo concebir muchas esperanzas. Pero el caso es que ahora andan enfangados revisando varios cientos de textos, no solo el mío. Supongo que no se esperaban semejante aluvión de solicitudes y que no volverán a abrir la recepción de manuscritos en una buena temporada.

Ahí, en ese maremagnum, entonces, anda mi pobre novela. Confieso que pierdo fuelle y determinación por todo esto. Somos demasiados los que escribimos. No hay lectores para tanta novedad, ni entre los grandes, y yo solo soy un pececillo de edad provecta que nada en un océano de tiburones. Sigo esperando respuesta de algún editor medianamente profesional. Y, mientras tanto, mi quinto proyecto avanza, despacito, pero avanza.

Os agradezco muchísimo a los amigos y lectores que me preguntéis por mi siguiente novela. Y que tengáis la paciencia de esperarme. Así que aviso a navegantes: si finalmente no llego a conseguir publicación tradicional, me lanzaré a la autopublicación. Antes de que acabe el año. Porque para hacer una tirada, como la empresa que no nombro, también me apaño yo.

¡¡Nos leemos!!