Fotografías de las presentaciones en el insti de Ribadesella

Nunca es tarde si la dicha es buena, refrán muy oído en mi familia y que ahora me viene al pelo. Me encanta haber conseguido, por fin, estas fotos. Agradezco el poder tapacaras de las mascarillas que me permite compartir las imágenes de los jóvenes encantadores (y su profesora) con los que pasé un día muy especial.

Terminada mi novela B72

Llevo unos día ausente de esta bitácora, pero por fin lo he conseguido y he dado por concluida mi novela Barrio 1972. Ya la he entregado a la editorial. ¿Les gustará? ¿Podría salir en 2023? Sé que los de Valhalla Ediciones ya tienen todo este año completo. El próximo, ojalá. Seguiré contando.

Es una novela crítica, costumbrista, ambientada en 1972, con una trama de investigación policial y un poco más larga que Nina.

Ahora mismo, entre presentaciones, sigo escribiendo otra más, Barrio 1981, con los mismos personajes y ambientación que B72, pero ubicada nueve años más tarde. De esta tengo escritos dos tercios. Espero terminarla antes del verano y dedicar septiembre a las correcciones. A ver si es posible.

11 de marzo de 2022

Hoy vuelve a ser 11 de marzo, Rodrigo, cariño. Hace tanto que no estás… Parece como si tu existencia, el tiempo compartido, hubiese sido un sueño.

Quiero esconderme en lo cotidiano, en esas cosas sencillas  que conforman la vida y que tanto se echan en falta cuando hace un quiebro inesperado. Pero no me da tregua y este 2022, a tu ausencia injusta y  las seis oleadas de Covid-19, se ha sumado el ataque ruso a Ucrania. Y estamos en guerra. ¡En guerra! Nunca pensé que diría, escribiría, viviría esto.

A veces me llegan hilachas de memorias tuyas. Suaves, desdibujadas. Y ya no me duelen con el filo acerbo de antes, sino con melancólica tristeza. Escuecen, porque no estás, pero también abrigan el corazón con la ternura con la que nos queríamos, y aún nos queremos los cuatro.

Aquí seguimos, Rodrigo. Solos, pocos y cansados, pero resistiendo. Recordándote. Lo que nunca cambia es nuestro amor por ti.

Te queremos. Miles de abrazos de oso: Papá, Mamá y Gonzalo.

ACTUALIZACIÓN 12 DE MARZO: El día después siempre es raro. Este, también. Durante toda la semana previa conseguí no pensar en qué día estaba exactamente, de forma que el 11 me encontró de improviso apenas unas pocas horas antes.

Pero el truco no sirvió. Pasé de la irrealidad al miedo otra vez. Te escribo en la madrugada. Estoy despierta demasiado pronto, con un ataque de angustia, casi pánico. Soñando abrazos.

Vela por nosotros, hijo. Te queremos. Ayúdanos. Vamos a buscarte.