
Llevamos ya mas años sin ti que los que pudimos vivir contigo, hijo.
Tu muerte inoportuna, malvada, injusta y desoladora ha cambiado nuestra perspectiva vital. Entre el antes y el después de ti.
Pero vamos a buscarte, Rodrigo. Como aquel 11 de marzo que no pudimos encontrarte porque te habías ido lejos. Se te habían llevado.
Desde el jardín, desde el pruno que cuida la entrada a nuestra casa, seguimos haciéndote señales.
Este año con pocas flores. Pero siempre con todo el cariño de nuestro corazón.
No nos olvides, hijo. Nosotros no te olvidamos. Nunca.
Y ya falta menos para volver a abrazarte.
Mientras tanto, cuida nuestro camino. Por favor.
Millones de besos: Papá, Mamá y Gonzalo.







Un abrazo muy fuerte
Otro abrazo fuerte para ti.