Vigésimo aniversario del 11-M

En los aniversarios redondos, décimo, quince o veinte, por nuestra propia y triste experiencia, se evidencia que las víctimas del 11-M tenemos más impacto mediático.

Lo cierto es que nos pasa factura emocional, pero también que lo soportamos todo porque queremos memoria, justicia y reparación. Aunque resulte difícil. En mi caso, he tenido que recurrir a tranquilizantes porque la ansiedad, si no lo hago así, se hace continua, de día y de noche. Lo cierto es que parezco serena y hablo con soltura y precisión, pero más tarde, en casa, el cansancio y el malestar anímico me noquean.

Ya pasó en 2019, cuando publiqué Dinos dónde estás y vamos a buscarte, pero no me acostumbro. Esta vez, además, todo ha sido más apretado en el tiempo. Y en una semana he hablado con periodistas de Tele5, Antena3, RNE, RTVE, eldiario.es y El Correo Vasco. He asistido a una tertulia jurídica y a presentaciones del libro de V. Sampedro. He colaborado en una mesa redonda en la Unversidad Carlos III de Madrid y he viajado hasta Sevilla para dar una charla en un colegio de allí.

Pronto daré otras dos en sendos institutos toledanos. Y mañana será el memorial de nuestra ciudad, Getafe, en honor a este veinte aniversario. No me quejo. Necesitamos que no se nos olvide. Y, sobre todo, que no se vuelvan a contar los bulos de siempre.

Porque espero de todo corazón que se hayan enterrado para siempre las teorías conspiranoicas. Han contribuido a ello dos documentales de Netflix y de Amazon Prime, un especial doble de Jordi Évole y varios libros. Quiero citar en primer puesto a F. Reinares, el experto que lleva toda la vida investigando el terrorismo y que tanto ha aportado a entender por qué y quiénes pensaron y perpetraron los atentados del 11 de marzo: Matadlos, 11-M La venganza de Al Qaeda, y el recientísimo 11-M. Pudo evitarse.

Contribuyen a la causa, además de multitud de artículos de opinión, dos libros más que acaban de salir también. De, el entonces director de El País, Jesús Ceberio: La llamada. La mentira del 11-M, Aznar quería que fuera ETA. Y de Víctor Sampedro Blanco Voces del 11-M: víctimas de la mentira.

Supongo que seguirán existiendo locos, o aprovechados, que continuarán diciendo estupideces. Pero ya en su burbuja de negacionistas de temas variados, simples nerds de sus manías.

Lo que va a costar es que la gente deje de pensar que «algo raro» pasó y no se ha contado. Eso ha conseguido la propaganda machacona. Malditos sean los que la propagaron y mantuvieron tanto tiempo.

Acerca de Marisol

Filóloga, profe y escritora, aunque ese es solo un orden cronológico.

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