
La verdad es que la autora tiene de todo, fue muy prolífica y pudo vivir de la escritura porque tocó muchos palos. Hizo narrativa breve, novelas, ensayos, artículos y conferencias. Pero también poesía y teatro, guiones de cine y televisión, traducciones, prólogos y ediciones críticas, antologías y colaboraciones. Finalmente, de ella tenemos, además de sus obras completas, su epistolario.
En 1955 publica su primera obra, El balneario, y obtiene por ella el Premio Café Gijón. En 1957 recibe el Premio Nadal por Entre visillos.
Tras escribir varias obras de teatro, como A palo seco (1957) o La hermana pequeña (1959), continúa con la narrativa con Las ataduras (1960), Ritmo lento (1963) y Retahílas (1974), entre otras novelas. Se doctora en 1972 presentando en la Universidad de Madrid su tesis Usos amorosos del XVIII en España. En 1976 recopila su poesía en A rachas y dos años después hace lo propio con sus relatos en Cuentos completos. En 1981 vuelve al ensayo con Usos amorosos de la postguerra española.










