22 veces 11 de marzo

Llevamos ya mas años sin ti que los que pudimos vivir contigo, hijo.

Tu muerte inoportuna, malvada, injusta y desoladora ha cambiado nuestra perspectiva vital. Entre el antes y el después de ti.

Pero vamos a buscarte, Rodrigo. Como aquel 11 de marzo que no pudimos encontrarte porque te habías ido lejos. Se te habían llevado.

Desde el jardín, desde el pruno que cuida la entrada a nuestra casa, seguimos haciéndote señales.

Este año con pocas flores. Pero siempre con todo el cariño de nuestro corazón.

No nos olvides, hijo. Nosotros no te olvidamos. Nunca.

Y ya falta menos para volver a abrazarte.

Mientras tanto, cuida nuestro camino. Por favor.

Millones de besos: Papá, Mamá y Gonzalo.

Casi 11 de marzo

Este XXII aniversario tengo menos tiempo para hablar contigo, hijo. Me asaltan mil obligaciones y la representación de todos tus compañeros de desdicha.  Echo en falta la disponibilidad de antes, cuando podía escribirte despacio. Pero no me agobio. Sé que sabes y que no tiene mayor importancia.

El próximo miércoles será 11 de marzo.

Demasiados días,  meses, años sin ti.

No ha cambiado el amor que nos une. Gracias por eso, Rodrigo. Seguimos queriéndonos. Los cuatro. Y yo sigo llorándote, como ahora mismo, cuando nadie me ve.

Ayúdanos, por favor.  Nunca dejes de venir a echarnos un vistazo, a curar nuestras torpezas, a iluminar nuestras decisiones.

Millones de abrazos de oso: Papá,  Mamá y Gonzalo