Retazos de verano

En la ventana de la cocina, la belleza efímera de la flor del cactus. Solo duró 24 horas.

Los comienzos

Hoy se acaba el curso. Es el segundo que ya no ejerzo. Me sigue resultando raro.

Sé, porque les he visto ayer mismo, que mis compañeros tienen el claustro final. Bueno, los compañeros que van quedando, pues algunos ya no empezarán el 2021-22, por jubilación o por traslado.

Y reflexiono. Dentro de poco ya no conoceré a nadie del centro. Incluso el personal no docente se irá en breves años.

Y si pienso en mis últimos alumnos, constato que les quedan también poquitos cursos. El próximo harán 4° de ESO y 2° de Bachillerato. Salvo algún repetidor, escaso margen habrá ya de chicos que me pudieran conocer

Pero no me quiero dejar llevar por la melancolía. Esta nueva etapa vital la estoy viviendo con la máxima consciencia. Y la estoy disfrutando, a pesar de la COVID-19 y los confinamientos. Es verdad que sigo tendiendo al estrés, lo sé, y a exigirme en demasía. No me resulta fácil ser más autoindulgente. Pero lo intento. Y a veces, incluso, lo consigo.

En todo caso, me encuentro mucho menos cansada que en veranos anteriores. Me he enrolado en un par de actividades veraniegas y estoy animosa y feliz.

Respecto a NINA, se sigue vendiendo bastante. El verano será un parón, pero para el otoño intentaré presentarla en sociedad. Ojalá todo vaya bien.

El descanso

Las cosas siguen adelante sin estridencias. Y nosotros continuamos con ellas, en casa, huyendo del calor y de las multitudes.

Dieta cuidada, algún paseo, y todo el tiempo dedicado a conseguir desconexión emocional y física.

Confieso que escribo poco y que leo apenas más que los periódicos. Solo busco relax mirando el jardín. Y compartir con JC comidas sencillas, pelis y series.

Vivimos inmersos en un suave y cómodo estoicismo vital.

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El gustazo de leer «Tea rooms»

He leído una novela estupenda, Tea rooms, de Luisa Carnés. En muy pocos días. Con fruición, como hacía antes. Echaba de menos devorar una historia. No sé calcular cuándo leí algo tan interesante. Se me pierde la memoria. Meses. Es posible que años.

Últimamente me cuesta leer. Me apunté al Club de lectura de la biblioteca de mi barrio para animarme y no funcionó. Solo dos títulos (una novela y un drama) me gustaron de los diez elegidos por el coordinador. Además de esas obras, a lo largo del curso, fui desechando otra docena de textos. Los empezaba y no conseguía terminarlos. A menudo porque no conseguía entrar en la historia. Casi siempre porque, a medio camino ya, me hastiaban.

Pensé que era cosa del cansancio de mi fin de carrera laboral, de tantas correcciones y lecturas por obligación.

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Crítica también en goodreads

Hola Marisol, me ha gustado y emocionado , a partes iguales. Es una época compartida por todos nosotros y es fácil recordar e identificarse.
Te felicito, de verdad. No dejes de escribir. Me consta que lo haces y tenme al dia si vas publicandoEn algún momento tuve que dejar la lectura para el dia siguiente. Necesitaba que cuajara la emoción. 🙅🏻‍♀️

Muchas gracias, María Rosa, compañera de aventuras literarias.