¿Complemento directo o de régimen?

Al redactar el título del artículo anterior me surgió la duda. ¿Qué debía escribir: la realidad supera la ficción (complemento directo) o la realidad supera a la ficción (posible complemento de régimen)?

Estuve un rato reflexionando. Qué curioso, si usaba a su lado un régimen (superar en algo) se me hacía necesaria la preposición a (a la ficción), sin embargo, en los dos casos la ficción siempre sería complemento directo, porque acepta la prueba de pasiva (la ficción es superada) y la pronominalización (la supera).

¿Pero y si es que cuando se usa la preposición a con este verbo estamos ante un régimen? Porque la verdad es que los límites entre ese complemento y el directo son a menudo muy finos. ¿Hay diferencia semántica entre superar algo y superar a algo? ¿Se puede usar superar a como verbo que precisa un régimen si no se incluye el otro ya citado, si no se explicita en qué se consigue esa superación? Porque, está claro, si se usan ambos complementos, entonces a introduce un directo.

En estas dudas filológicas echo en falta a mis compañeros de trabajo: este asunto daría para una charla durante el café de la mañana. Así que desde aquí os invoco a todos los que os sintáis llamados a la tertulia lingüística, ¿que os parece la realidad supera a la ficción, directo o regido?

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