Pasan los años…

Monumento al 11-M en Getafe

«Pasan los años, pero no nuestro amor, hijo, que es el dulce lazo que nos une en la distancia.

Pasan los años y nos dejan un vacío mareante en el estómago y una herida que se reabre a ratos en el alma.

Pasan los años. Es un vértigo el tiempo. Porque el pasado en que estabas se quedó muy atrás, y el presente sólo tiene discretos aromas de tu vida.

Un año más: un año menos que nos queda para volver a verte.

Vives en nuestro corazón, nos abrazas dormidos, velas nuestros pasos, brillas desde la estrella que nos manda luces y cascabeles de risas.

Mil abrazos de oso, mil sueños amables, mil sonrisas y bailes, mil canciones y juegos. En medio de esta vida para siempre ya ausente de ti nos queda todavía … la esperanza, que es … alegría, alegría, alegría.» …

Los que se van demasiado pronto

«Los que se van demasiado pronto dejan en los que los conocieron una pizquita de desasosiego. Es una semilla de amor y de bondad, por todas las cosas buenas que no les dio tiempo a hacer en este mundo. Las hacer germinar en los seres queridos, en los amigos, a menudo incluso en simples conocidos, para que la tierra no se pierda esa bondad suya. Nos hacen a todos más responsables de la vida, de lo que realmente es importante, de lo que querríamos dejar tras nosotros cuando nos vayamos. Nos llenan de luz, cariño, compasión, nos cambian nuestro sistema de valores; nos hacen más conscientes de que nada permanece.

Este es el regalo de Rodrigo y de los que se fueron en los horribles atentados del 11 de marzo, a pesar del mal que se hizo a su alrededor; el regalo de los que se van a los que nos quedamos, para que sigamos esperando el reencuentro.»

Añoranzas

«Se ha ido.

En los primeros momentos, esa sensación nos envuelve casi sin dejarnos respirar. Ya no está a nuestro lado, no podemos explicarnos que no esté con nosotros. No podemos aceptar que esa persona a la que amábamos, a la que amamos – porque el amor no se marcha con ella – nos haya dejado… Había tanto que decir todavía, tanto que hacer. Si hubiésemos sabido, si hubiéramos podido… no habríamos dicho, no habríamos hecho… Esta vivencia de lo irremediable hace que el sufrimiento que nos atraviesa el alma sea profundo, infinito, que nos lastime como una tremenda herida física…

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