Entrevista BARRIO 1972 queleerhoy.com

«Barrio 1972» parece sumergir a los lectores en una época y lugar históricamente significativos. ¿Qué te llevó a elegir el contexto del franquismo en España como telón de fondo para tu novela costumbrista?

En Barrio 1972 exploro la vida cotidiana en los primeros setenta, cuando todavía eran patentes las costumbres de los lugares de origen de sus habitantes. Describo una barriada ficticia, que intenta ser paradigma de las que surgieron en los suburbios de las grandes ciudades durante el llamado desarrollismo franquista. No hay ningún hecho histórico significativo de esa fecha concreta, pero sí un intento de reflejar cómo se vivía entonces en los núcleos poblacionales  que Madrid se anexionó en los cincuenta. No hace tanto, por cierto. Esas colonias, esos barrios, aún existen, aunque han cambiado sus habitantes y sus problemáticas. Pretendo una novela ágil y entretenida, con su intriga policíaca, pero también, a la vez, una reflexión crítica de nuestros orígenes sociales.

La comparación con tu obra anterior, «NINA», plantea una expectativa intrigante para los lectores. ¿En qué aspectos consideras que esta nueva producción se diferencia y se relaciona con tu trabajo anterior?

Ambos textos empiezan con un hecho intrigante: una explosión en Barrio 1972, un robo y una muerte inesperada en Nina. Es una técnica para incitar al lector a seguir leyendo.

Nina es más intimista, por eso hay dos narradores en primera persona, a veces en segunda. Barrio 1972 está escrita en tercera equisciente; esto es, con un narrador enfocado, aunque no en un único protagonista, sino en una docena de personajes. En realidad, se trata de un personaje colectivo, que intenta ser un mosaico de generaciones y orígenes diversos.

Las dos novelas tienen, también, la intencionalidad crítica que siempre busco en mis historias.

La historia ocurre en un período de 36 horas en un barrio obrero de Madrid durante 1972. ¿Cómo lograste capturar la esencia de ese tiempo y lugar para que los lectores se sientan inmersos en la época?

Agradezco la pregunta, porque fue uno de mis objetivos, y no siempre fácil.

He mostrado situaciones vitales significativas de los suburbios de entonces: convivencia de barriadas de inmersión, chabolismo y poblados de protección oficial, escasez y/o ausencia de servicios esenciales (médicos, educativos, de transporte o de urbanismo mínimo como aceras o iluminación…). Además de que he usado familias al completo para ejemplificar las diferentes situaciones según las edades y generaciones. Por ejemplo, las mujeres trasplantadas del pueblo al barrio no tienen los mismos problemas que los hijos mayores, que no pueden permitirse estudiar porque se necesita que trabajen. La gran factoría articula la percepción temporal de todo el barrio en sus tres turnos, los hombres se dejan allí el pellejo (a veces la vida) y los jóvenes aspiran a conseguir un puesto en ella en cuanto alcanzan la edad necesaria. Hay también una mirada de género, en esas niñas que apenas llegan a plantearse posibilidades más allá del ámbito doméstico, lo que ven en sus madres.

La explosión en la industria que da trabajo a la colonia parece ser el evento desencadenante en la trama. ¿Qué te inspiró a utilizar este suceso como punto de partida y cómo afecta a los personajes y su entorno?

Durante los años 50 y 60 muchos núcleos poblacionales surgieron alrededor de una industria, a menudo su construcción era propiciada por la misma compañía que necesitaba trabajadores. Ese incidente me permite explorar al barrio entero, no solo en lo cotidiano, sino en sus reacciones ante la adversidad. Por otro lado, los accidentes laborales no eran nada inusuales entonces.

Obviamente, el suceso afecta a los personajes, puesto que casi todas las familias tienen en la factoría al menos a uno de sus seres queridos. Es una oportunidad para mostrar pensamientos y acciones que no habrían tenido cabida en condiciones normales.

La novela se describe como una «trama negra y policial». ¿Cómo exploras los elementos de intriga y suspense en la historia, y cómo mantuviste a los lectores enganchados a medida que se desarrolla la incertidumbre?

El primer momento de intriga es la explosión, que aparece en el puro comienzo de la novela. Después la angustia de los familiares por saber qué ha pasado y si hay heridos o víctimas mortales. Más tarde, ya con el inspector Mena, la trama da un quiebro, pues debe investigar si el suceso fue accidental o provocado. Sus pesquisas se producen entre muchos vecinos que el lector ya conoce, lo que consigue una nueva perspectiva de los hechos que mantiene el suspense.

Los contextos históricos a menudo pueden requerir una investigación profunda. ¿Cómo te acercaste a la investigación para garantizar la autenticidad de la época y cómo integraste esos detalles en la trama?

Es mi estilo hacer novelas de crítica social, más allá del entretenimiento, así que siempre me documento mucho. En esta ocasión, incluso, y dado mi entorno laboral de docencia, he incorporado un anexo educativo sobre la creación de los barrios obreros de Madrid en los años 40-70.

La incertidumbre es un tema central en tu obra. ¿Cómo juegas con la incertidumbre tanto en la trama como en la percepción de los personajes, y cómo logras que esto resuene con los lectores?

Creo que el punto de vista, el narrador, es fundamental en ese aspecto. Por esa razón elegí una tercera persona quasi-omnisciente, que no solo cuenta los hechos, sino que se enfoca en los pensamientos de los personajes. Así, el lector puede saber no solo cómo actúan, sino por qué, e ir montando sus propias tesis sobre lo ocurrido.

Ahora que el libro está disponible para el público, ¿cuál crees que es el aspecto más intrigante de la historia que capturará la atención de los lectores y los mantendrá leyendo hasta el final?

Creo que eso depende de los intereses específicos de cada lector o lectora, pues, por lo que me dicen,  hay quien se fija más en lo social y quien prefiere la pura expectación de la trama policíaca. Espero, no obstante, que la rapidez (un tempo interno de apenas tres días) mantenga  a los lectores pegados a la novela. También que vayan disfrutando de la aparición de sus quiebros sorpresivos hasta que puedan conocer el desenlace.

Finalmente, ¿hay algún mensaje subyacente o reflexión sobre la historia de España en esa época que deseas transmitir a través de » Barrio 1972″? ¿Y qué aspectos específicos de la novela esperas que se queden en la mente de los lectores después de haberla leído?

A mi modesto entender, de una novela policíaca se espera un final adecuado a las expectativas creadas,  que cierre convenientemente todos los hilos abiertos. Y esa es la sensación que debería quedar en los lectores cuando la terminan. Pero como ya dije antes, escribo con  intenciones de crítica y reflexión social. Por eso, me gustaría que con Barrio 1972 los lectores hayan conocido (o recordado) facetas humanas y sociales de nuestra Historia ciudadana más reciente. Y ojalá, también, que se hayan quedado con ganas de saber, de investigar, más sobre ella.

Para terminar ¿algo que quieras decir?

Como siempre, que agradezco mucho la oportunidad de hablar de Literatura con vosotros. Muchas gracias por permitirme estas reflexiones sobre Barrio 1972, y sobre Nina. Os avanzo que tengo otra novela ambientada en esa misma barriada ficticia, aunque nueve años después. Un buen plan (Barrio 1981). No sé cuándo saldrá a la luz. Ahora toca promocionar esta.

Termino recordando, por la proximidad ya al vigésimo aniversario, mi crónica sobre el 11-M Dinos dónde estás y vamos a buscarte, un texto entre ensayo y diario de duelo, con la denuncia por la manipulación sufrida,  que no deja a nadie indiferente.

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Acerca de Marisol

Filóloga, profe y escritora, aunque ese es solo un orden cronológico.

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