Una aproximación a Galdós

Pau Audouard Deglaire [Public domain] en Wikipedia

Breve biografía

Benito Pérez Galdós (1843-1920)​ ​ fue un novelista, dramaturgo, cronista y político español, uno de los mejores representantes del Realismo del siglo XIX. Hasta el punto de ser considerado como el mayor novelista español después de Cervantes. A los diecinueve años se trasladó a Madrid para estudiar Derecho, donde conoció a Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza, quien le alentó a escribir y le orientó hacia el krausismo. Durante esos primeros años frecuentó redacciones y teatros. Escribió en La Nación y en El Debate. Fue académico de la Real Academia Española desde 1897 y llegó a ser propuesto al Premio Nobel de Literatura en tres ocasiones, que no consiguió porque su anticlericalismo y su adscripción liberal le habían ganado muchos enemigos.

Centenario de su muerte

Aprovechando que este año es el aniversario de su fallecimiento habrá fastos especialmente en Canarias, donde nació,  y en Madrid, la ciudad que tan bien supo retratar. Acaba de salir una extensa biografía a cargo del historiador Francisco Cánovas Sánchez, Benito Pérez Galdós. Vida, obra y compromiso y ya está en marcha una exposición en la Biblioteca Nacional, entre otras cosas.

La obra

Galdós fue el escritor español más prolífico del Realismo. Escribió más de cien novelas, aunque no todas están reeditadas y al alcance de los lectores del siglo XXI. Pérez Galdós redactó durante varias décadas (desde 1873 hasta 1915) tanto teatro, como artículos de periódico o narrativa. En esta última elige dos subgéneros muy diferentes: la novela histórica (cincuenta y seis reunidas bajo el título genérico Los Episodios Nacionales) y la novela realista, a veces con rasgos naturalistas, típica de la segunda mitad del XIX.

El teatro

Llegó a representar unas veinte de obras dramáticas, que se consideran interesantes por su temática, algo flojas de técnica, que obtuvieron bastante éxito de público y crítica en su momento y que ahora no son de demasiada relevancia. Queda en la Historia de la Literatura la enorme reacción tradicionalista y conservadora que provocó su tragedia Electra. El mismo autor aseguró en una entrevista que había pretendido con ella «condensar la obra de toda mi vida, mi amor a la verdad, mi lucha constante contra la superstición y el fanatismo«. Esa y otras polémicas similares le costaron, al buen saber de sus más certeros estudiosos, que el Premio Nobel de Literatura se le concediera a Echegaray (autor muy inferior y de escasa valía) y no a él.

Los Episodios Nacionales

Son cuarenta y seis novelas históricas, su proyecto más ambicioso, pues intentaba contar en ellas toda la Historia española del siglo XIX. Organizadas en cinco series, cada una con diez novelas, no le dio tiempo a terminar la última, que solo tiene seis. Las dos primeras, escritas en los años 70, abarcan la guerra de la Independencia y el reinado de Fernando VII. A ella pertenecen los episodios más famosos y reeditados: Trafalgar, El dos de mayo, Zaragoza… Las series restantes fueron escritas a finales de siglo, entre 1898 y 1912, y describen los hechos históricos siguientes, como la Restauración, la guerra Carlista o el reinado de Isabel II. Se nota ellas una creciente postura crítica, la misma que desarrolla también en sus novelas.

Las novelas de juventud o «de tesis«

En su juventud, durante los años 70, a la vez que las dos primeras series de Los Episodios Nacionales, Pérez Galdós publicó varias novelas con el mismo propósito ya citado de censurar la intransigencia y el fanatismo ideológicos. En ellas se enfrentan personajes de estrecha mentalidad tradicional con otros de espíritu abierto. Tal es el caso de Doña Perfecta, La familia de León Roch o Gloria.

Las novelas de madurez , o «novelas españolas contemporáneas«

Así denominó el propio autor a sus novelas escritas a partir de 1880. En ellas el espíritu crítico es más subterráneo. No hay una tesis que probar y los personajes son un auténtico muestrario de clases sociales, de caracteres, de motivaciones y de sentimientos. Son los mejores títulos de su producción: La desheredada, Tormento, La de Bringas, Miau… Pero la verdadera joya, su obra maestra, es Fortunata y Jacinta. Una de las cumbres del XIX, con La Regenta, de Clarín.

Las últimas novelas, tambien llamadas «espiritualistas«

En la década de los 90 se percibe un cambio temático, una inclinación a tratar ciertos problemas espirituales. No cesa su afán crítico, sin embargo aparecen personajes tocados por una especial bondad, sin duda influjo de su admiración por Tolstoi. De estos últimos años son Nazarín o su otra gran novela: Misericordia.

El estilo de Galdós

Es Galdós un realista que crea magníficas ambientaciones, maneja con maestría lo social y profundiza en lo sicológico con técnicas cada vez más cercanas a la novela del siglo XX. Utiliza la observación y se documenta, pero es un narrador espontáneo y muy hábil con los diálogos y diferentes registros idiomáticos. Tiene una prosa ágil, unos personajes muy creíbles, unos ambientes variadísimos y muy bien descritos. En la época se le acusaba de excesiva sencillez, casi periodística. Ahora, sin embargo, con la mentalidad del siglo XXI, es de los menos cargados y lentos de sus contemporáneos.

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