«Solo quiero que la gente sepa la verdad de lo que pasó el 11-M»

Se ha publicado en viarios periódicos, LNE de asturias, La Opinión de La Coruña o CanariasOpina.com

«Aún hay quien cree que existe un complot, y para las víctimas es terrible escucharlo; estamos cansados de manipulación»

luján palacios 08.07.2019 | 23:01

Marisol Pérez Urbano, ayer en la Semana Negra de Gijón.

A Marisol Pérez Urbano una bomba el 11 de marzo de 2004 le cambió la vida para siempre. Su hijo Rodrigo fue una de las 193 víctimas de los atentados de Atocha, y desde ese día arrastra no solo el dolor de la pérdida. Lleva consigo también la rabia de escuchar comentarios que nunca hubiera esperado, la incredulidad de ver cómo su pena se manipulaba con intereses partidistas incomprensibles para las familias. Por eso, para «contar la verdad de lo que pasó», Pérez Urbano, profesora y filóloga, se decidió a escribir Dinos dónde estás y vamos a buscarte, el relato en primera persona de lo que pasó aquel día y todo lo que vino después. Ayer presentó el libro en Gijón en la Semana Negra.

¿Es este libro un ejercicio de catarsis?

Pues sí. Necesitaba hacerlo porque estaba bastante cansada de cómo se había tergiversado y manipulado lo que había sucedido. A veces era realmente difícil escuchar a alguien decir «¿y por qué vosotros no queréis saber quién mató a vuestro hijo?». Hay gente que te lo dice con toda la desfachatez, y eso era envenenamiento para nosotros. Un amarillismo terrible que nos había inundado, y yo necesitaba que se hiciera un relato, todo seguido, de lo que había ocurrido.

¿Fue peor lo que vino después del atentado?

Fue todo espantoso, antes y después, pero es verdad que nos dolía mucho que nos hicieran daño nuestros propios conciudadanos. Podíamos esperar el odio y la falta de humanidad de los terroristas, pero que te usen como arma política o que les importe muy poco tu sufrimiento porque a ellos les viene bien, eso duele.

¿Qué fue lo que más les molestó de todo?

Es difícil de relatar todo. En ocasiones hemos tenido que escuchar cosas como «vosotros no sois de los nuestros». Además nos han ninguneado y nos han ofendido personalmente, nos han dicho que nosotros no podíamos haber pasado por esto; «seguro que es mentira», nos decían. Nadie elige esto, no tenemos ningún afán de protagonismo. Ojalá yo siguiera siendo una persona totalmente desconocida.

¿Y en el ámbito político?

Ha sido terrible, porque los partidos nos han puesto a sus sectarios de por medio, a la gente que no razona. Eran esos los que nos atacaban sin ningún sentido ni motivación, sin que pudiéramos defendernos porque con esa gente no se puede razonar; solo repiten las mismas cosas que les han dicho. Nos han llegado a soltar que nos metiéramos a nuestros muertos por el culo. Y eso duele mucho. También nos preocupó mucho el hecho de que, durante los juicios, no nos dejaran personarnos al principio. Como tenían tal empeño en que no podían haber sido los yihadistas, veíamos con impotencia cómo soltaban a los culpables, y eso asusta mucho.

¿Cuál es el mensaje de este libro? ¿Qué quiere dejar meridianamente claro?

Solo quiero que se sepa la verdad de lo que ocurrió, porque cuando pasa algo tan tremendo el cien por cien de cada detalle de lo que sucedió no se va a saber, como no se ha sabido de nada. Pero en un porcentaje enorme sí se sabe, hay cientos de folios investigando el asunto, y parece que está todo perfectamente claro. Manipular ese tipo de cosas para objetivos políticos es maltratar a las víctimas, victimizar doblemente a los que ya lo están pasando mal. La silla vacía de nuestro hijo de 20 años, que tenía toda la vida por delante, siempre va a estar así. Y eso nos duele el doble.

¿Está en contacto con otras familias? ¿Qué le han dicho cuando escribió el libro?

Sigo en contacto con otras familias y con heridos, y siempre han apoyado. Han venido a las presentaciones, han regalado y comprado libros, hay heridos que han venido a prestarme todo el apoyo, contándome cómo cuando vieron que habían salido adelante se habían prometido a sí mismos luchar por los que no lo habían conseguido. Eso es algo que impresiona mucho.

¿Cómo ha vivido la desunión entre víctimas?

Yo lo llevo fatal. No sé razonar por qué hay gente que sigue pensando seriamente que hay por ahí un complot con mercenarios implicados, y un afán de dar un cambio a la política… Hay víctimas que lo siguen diciendo, y es realmente sorprendente. No me puedo meter en la cabeza de los demás, no sé cómo consiguen sobrevivir a eso.

¿Tiene la sociedad española una deuda con las víctimas de los atentados?

La herida se está cerrando en falso porque hay gente que sigue abriendo la herida. En cada aniversario se vuelven a decir tonterías, y la sensación que tiene la gente no muy informada es la de que ahí hay algo raro. A veces se nos acercan y nos dicen que vaya lío con eso, que todavía está sin solventar, y eso no es cierto. Por eso yo pretendía que la gente de bien obtuviera un relato de todo lo que había sucedido y pudiera valorar por sí misma si realmente hay tantos puntos oscuros, que no los hay. Y también quería contarlo desde el punto de vista de una víctima. Es una intrahistoria, no es la historia con mayúsculas. Es cómo lo vive una persona normal, cómo le afecta, y que el que lo lea empatice con nuestras sensaciones, con nuestro miedo, con ese terror que se nos ha quedado ya para siempre, y con el estrés postraumático que siempre nos hace preocuparnos de más. Tengo un hijo de un año y medio menor que Rodrigo, que vive también ese espanto que se nos ha quedado para siempre. Si salimos de viaje y pasan unas horas y no contacta con nosotros se asusta, porque ha descubierto que puede pasar cualquier cosa en cualquier momento. Aunque lo razones, siempre hay un punto de pasarlo mal que ya es para siempre.

¿Cómo ha vivido la familia el proceso de escritura de este libro?

Depende del carácter de cada uno; a mí me libera hablarlo, me ha liberado escribirlo. Nuestro hijo menor lo ha pasado mal; lo pasó mal en las presentaciones, ha leído trozos del libro y no puede, le hace daño. Yo estoy en contacto con más gente de duelo, no solo de terrorismo, y mi experiencia es que cada persona vive su duelo de manera diferente, no hay una fórmula mágica. A unos nos viene bien hablar, a otros leer e identificarse con lo escrito, y otros prefieren cerrar capítulo. Y todo es muy digno y defendible.

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