
El mayor atentado sufrido en Madrid ocurrió en plena campaña electoral y tras unos meses de la decisión de Aznar de ocupar Irak. El Gobierno del Partido Popular sabía la verdad, pero prefirió mentir para conseguir más votos.
Hace quince años Rodrigo tenía 20, estudiaba ingeniería informática y esperaba el tren que le llevaba a la universidad mientras su madre, Marisol, escuchaba la radio en casa. Al oír las noticias corrió a escribir un mensaje a su hijo «Dinos dónde estás que vamos a por ti”. Un mensaje que nunca tuvo respuesta y que se convirtió en el título de un libro, donde Marisol Pérez Urbano cuenta a su hijo, todo lo que ese día ya no le pudo contar. Esta es una de las 192 historias que quedaron rotas la mañana del 11 de marzo de 2004 en los trenes de Madrid. Quedaban pocas horas para las elecciones y hacía unos meses que Aznar había decidido ocupar Irak, desoyendo los gritos que clamaban en las calles en contra de la guerra.
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