Los prunos del jardín

«Los prunos se llenaron de flores por tu aniversario. Efimeras y rosadas, nos han acompañado desde el lunes, y te han mostrado el camino a casa, como todos los años. Hoy ya casi no se ven, desaparecidas en gran parte, o mimetizadas entre las hojas color púrpura. Tan poco duran.

Así es esta vida, Rodrigo, fugaz a ratos, predecible otras veces.

Quedan muy pocas semanas para los segundos de bachillerato. Tampoco demasiadas para los demás cursos. Y se me pasan los días entre nervios de presentaciones, actos in memoriam, exámenes y tareas variadas. Un vértigo que me llena de nostalgia y de irrealidad.

Me pregunto dónde estás, cariño, qué andas haciendo, si me ves y ayudas, como creo tantas veces, o si te añoro tanto que imagino tu presencia. Te echo de menos muchísimo, hijo querido.

Me asalta el miedo a lo desconocido, me reconforta la esperanza; lloro tu ausencia injusta, sonrío al recordar tus muecas, chistes y carcajadas.

Camino con papá, de la mano siempre, en tu busca siempre, con tu hermano siempre. No dejes de enseñarnos la ruta que lleva hasta ti.

Te queremos.»

«Dinos dónde estás y vamos a buscarte» en el IES La Senda

Hoy he acudido al instituto de al lado, y les he dado mi charla a los alumnos de 2º de Bachillerato sobre el libro y el 11-M. No he ido a vender libros, sino a explicar lo que sucedió a las nuevas generaciones. Y, por cierto, no sabían casi nada. No es un tema del que se suela hablar en casa y en clase de Historia no se llega.

Fue una buena experiencia. Cien jóvenes en silencio, algunos emocionados. Luego, qué lindos, me ofrecieron y pidieron abrazos. Y ahí tuve que hacer muchos esfuerzos para no llorar.

Gracias por compartir la memoria de lo sucedido y el recuerdo de Rodrigo.
Gracias por los abrazos de oso que me regalasteis.