Días de mar y libros II

El día de ayer fue muy especial. Empezó cargado de incertidumbres, no sabiendo qué podía depararme. Pero luego, en cuanto llegué al instituto, todo adquirió la consistencia necesaria.

Me recibió María, colega y compañera de Lengua y Literatura. Y ya todo fluyó con naturalidad. Saludamos a la directora, dimos una vuelta para conocer el centro, y tuvieron lugar las presentaciones previstas con los alumnos de 4°.

Entonces volvió a mí la experiencia docente y les hablé de mis dos libros, de sucesos históricos, escritura y emociones. Fue muy bonito. Creo que les interesó mucho, aun a pesar de ese océano de mascarillas que me impedía ver en sus caras hasta qué punto. Yo no he vivido las clases con pandemia. Desde aquí mi admiración por los compañeros que lo hacen a diario en esas condiciones.

Luego fuimos a comer a un lugar muy agradable, de charla amena, y acto seguido nos reunimos con el club de lectura. Media docena de alumnos me hicieron, entonces, preguntas, añadidos y reflexiones sobre NINA. Me leyeron fragmentos, cuestionaron personajes y tramas, sacaron mil hilos de conversación. Y así estuvimos hora y media en un amable y dulce coloquio que no querían que se acabase. Todos y cada uno con el libro en las manos. Fue precioso.

No sé si alguno me leerá, pero mil millones de gracias.

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