TE ECHO DE MENOS

«Cuánto tiempo sin ti. Se me resbalan los días, los meses y los años echándote en falta y me aterra la espantosa idea de no volver a verte.

Aquí ya sé que no. Y la esperanza se me escapa entre los dedos y me deja el alma dolorida.

Hijo querido, cuánto te quiero y cuánto me duele tu muerte. Ay, Rodrigo. No dejes de hacerme guiños, porfa, porfavorito.»

De El blog de Roltrigo

«Dinos dónde estás y vamos a buscarte» en la Biblioteca de Villaluenga de la Sagra

Presentación Dinos dónde estás y vamos a buscarte en Villaluenga de la Sagra

Más de treinta mujeres me recibieron ayer en Villaluenga de la Sagra y me colmaron de regalos y de afecto. No sé cómo mantuve las emociones a raya, hasta que luego, en casa, caí rendida.

El libro de Rodrigo me lleva por mil vericuetos geográficos y emocionales, pero en todos encuentro a gente maravillosa. Muchas gracias a todos.

«Dinos dónde estás y vamos a buscarte» en Muga

Presentación Dinos dónde estás y vamos a buscarte

En la librería Muga, en Vallecas, pensada para la Asociación especialmente, fue la siguiente cita. Vimos a amigos de hacía años, conocimos a otros nuevos. Resultó muy emotivo y creo que salió bien.

Luego, en casa, me costó dormir, y hoy me he despertado demasiado temprano. Es la factura de ansiedad que me toca pagar. Ya tengo asumido que nunca cederá el estrés postraumático. Puedo parecer serena, pero la angustia está anclada en mi interior, me temo que para siempre.

Los prunos del jardín

«Los prunos se llenaron de flores por tu aniversario. Efimeras y rosadas, nos han acompañado desde el lunes, y te han mostrado el camino a casa, como todos los años. Hoy ya casi no se ven, desaparecidas en gran parte, o mimetizadas entre las hojas color púrpura. Tan poco duran.

Así es esta vida, Rodrigo, fugaz a ratos, predecible otras veces.

Quedan muy pocas semanas para los segundos de bachillerato. Tampoco demasiadas para los demás cursos. Y se me pasan los días entre nervios de presentaciones, actos in memoriam, exámenes y tareas variadas. Un vértigo que me llena de nostalgia y de irrealidad.

Me pregunto dónde estás, cariño, qué andas haciendo, si me ves y ayudas, como creo tantas veces, o si te añoro tanto que imagino tu presencia. Te echo de menos muchísimo, hijo querido.

Me asalta el miedo a lo desconocido, me reconforta la esperanza; lloro tu ausencia injusta, sonrío al recordar tus muecas, chistes y carcajadas.

Camino con papá, de la mano siempre, en tu busca siempre, con tu hermano siempre. No dejes de enseñarnos la ruta que lleva hasta ti.

Te queremos.»