TE ECHO DE MENOS

«Cuánto tiempo sin ti. Se me resbalan los días, los meses y los años echándote en falta y me aterra la espantosa idea de no volver a verte.

Aquí ya sé que no. Y la esperanza se me escapa entre los dedos y me deja el alma dolorida.

Hijo querido, cuánto te quiero y cuánto me duele tu muerte. Ay, Rodrigo. No dejes de hacerme guiños, porfa, porfavorito.»

De El blog de Roltrigo

Los prunos del jardín

«Los prunos se llenaron de flores por tu aniversario. Efimeras y rosadas, nos han acompañado desde el lunes, y te han mostrado el camino a casa, como todos los años. Hoy ya casi no se ven, desaparecidas en gran parte, o mimetizadas entre las hojas color púrpura. Tan poco duran.

Así es esta vida, Rodrigo, fugaz a ratos, predecible otras veces.

Quedan muy pocas semanas para los segundos de bachillerato. Tampoco demasiadas para los demás cursos. Y se me pasan los días entre nervios de presentaciones, actos in memoriam, exámenes y tareas variadas. Un vértigo que me llena de nostalgia y de irrealidad.

Me pregunto dónde estás, cariño, qué andas haciendo, si me ves y ayudas, como creo tantas veces, o si te añoro tanto que imagino tu presencia. Te echo de menos muchísimo, hijo querido.

Me asalta el miedo a lo desconocido, me reconforta la esperanza; lloro tu ausencia injusta, sonrío al recordar tus muecas, chistes y carcajadas.

Camino con papá, de la mano siempre, en tu busca siempre, con tu hermano siempre. No dejes de enseñarnos la ruta que lleva hasta ti.

Te queremos.»

El día después

Con las flores que anuncian la primavera renacemos tras cada aniversario. Y con el lema que nos dejó Rodrigo.

Algo que hacer: la lucha diaria y su libro;
algo que esperar: las nuevas alegrías sencillas que siempre llegan;
alguien a quien amar: familia y amigos, y tantas personas buenas que nos rodean.

GRACIAS POR VUESTRO APOYO.

Quince veces once de marzo

Este nuevo aniversario se ha teñido de escritura con la publicación de tu libro, Rodrigo. Algo muy especial que, por contraste, acentúa la sensación de irrealidad que me asalta cuando se rompe la rutina.

Y me pregunto dónde están los tiempos de tu infancia, hijo, tus divertidas risas adolescentes, tus enormes, vitales, optimistas ilusiones juveniles, tus planes de futuro.

Todo se lo llevó por delante la maldad fanática de unos locos yihadistas. Y no hay nada que te pueda traer de vuelta.

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