El diario de cuatro días en Belfast

Jueves 5 de marzo de 2020

Escribo desde un hotel en Belfast, después de tres aeropuertos y dos vuelos. Son las 22:41 de aquí, casi las doce de la noche en Madrid. Tenemos dos días intensos por delante.

Viernes 6 de marzo de 2020

Son las siete y media de España, una hora menos en Belfast. Veo que empieza a amanecer y que no todo son nubes. Vuelve a sonar el tráfico de la calle. Estamos en una habitación muy grande, con una cama doble y otra individual, almohadas y edredón de plumas y suelo enmoquetado. Espero que no me dé la alergia, parece todo muy limpio.

El vuelo de Madrid a Liverpool duró dos horas y media, pero el de allí hasta Belfast ni siquiera sesenta minutos. Lo peor, el transbordo con tres horas de espera y pasar dos inspecciones de maletas, bolsas y zapatos. Con cacheo incluido.

Aquí KD, del SEFF, nos vino a buscar al aeropuerto, nos mostró la ciudad, nos acompañó al hotel, a la misma habitación, donde nos regaló libros, folletos, insignias, DVDs… Por si fuera poco, nos hizo bajar para solo diez minutos, decía, y era la disculpa para invitarnos a cenar antes de que cerrase la cocina del hotel.

Hoy tenemos la mañana libre, que dedicaremos a ver el Museo del Ulster, y a atender a dos periodistas. Nos recogen a las tres para ir a Stormont. El evento será a las siete. Mañana nos llevan de excursión y el domingo tenemos un tour por la ciudad y luego nos llevarán al aeropuerto. Qué hospitalarios. Muy majos.

Lucho con las sensaciones de irrealidad. La inconsistencia me envuelve. Pero, mejor, así no pienso en lo cerca que está el fatídico día once.

Sábado 7 de marzo de 2020

Todo salió bien. Es un trago dar un discurso en inglés contando nuestra experiencia como víctimas del terrorismo. Supongo que he tenido fallos, pero creo que me hice entender lo suficiente. JC también dijo unas palabras. Y al final nos aplaudieron puestos en pie, más de 200 personas, me impresionó mucho.

También me quedé impactadísima con lo que contaron las víctimas norirlandesas. Sentía su pena, su rabia, su duelo no cerrado. Mi inglés no alcanzaba para comprender todas y cada una de sus palabras; ni lo que podía significar el lugar donde sucedieron los hechos, que siempre citaban y que supongo que para los de allí era una manera de saber en qué barrio estaban y quiénes habían sido los asesinos. Pero sí, al menos, me llegó para seguir el hilo de sus testimonios.

Me quedo con la impresión potente de que allí todavía está todo en carne viva y con las sensaciones de que su conflicto (the Troubles) y el del país vasco se parecen un poco más entre sí que nuestra experiencia como víctimas de yihadismo. Aun así, el dolor y la injusticia nos hermanan. Se sintieron muy tocados por nuestro testimonio. Muchos de los asistentes vinieron luego a darnos las gracias por acudir, a contarnos sus casos, a compartir la pena. De verdad que fue emocionalmente fuerte.

Domingo 8 de marzo de 2020

Hoy he dormido mal. Tantas emociones, incluso el viajecito turístico a la Calzada de los Gigantes, me afectan. Es el estrés que ya tengo para siempre, me temo. Son las cinco inglesas, llevo desde las dos dando vueltas en la cama. Supongo que he dormido cuatro horas y media. Or something like this.

Estos tres días aquí de reactivación de la zona donde mi cerebro tiene archivada la lengua inglesa están resultando muy cansados. Me temo que mi ansiedad está aumentando. Sueño con frases y palabras, mi inconsciente busca fórmulas para expresarme y superar la frustración de reducir mis pensamientos a las estructuras y el vocabulario que soy capaz de usar en inglés. Es curioso esto de soñar con asuntos lingüísticos y no con imágenes. Porque desde luego los paisajes de ayer en Giants causeway son como para soñarlos. Una maravilla. Aunque, ¡menudo viento hace allí siempre!

Hoy nos espera la vuelta a casa, otra vez, de dos aviones y tres aeropuertos, que tampoco es moco de pavo. Llegaremos tardecito, y al viajar hacia el Este perdemos una hora; me temo que será agotador.

Así que un finde en Asturias, otro en Irlanda del Norte y el siguiente tampoco podremos descansar, ya que Getafe hace el memorial el sábado 14 por la mañana. Con los actos del propio día 11 entre medias. Ufffffff.

No sé si se me ha ido la mano aceptando acudir a tantos sitios y será excesivo. En todo caso es lo que hay, así debo seguir. Y si no me viene bien, ya lo sabré para otra ocasión y procuraré suavizar esto de salir de mi zona de confort.

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