Un año ya de la despedida

Hace justo un año que me despedí de mi profesión y de mis compañeros del curso 2018-19. La fecha legal era después del verano y para entonces muchos ya no iban a estar en el centro, así que adelanté la celebración para darles cabida a todos. Hoy recuerdo ese último viernes de docencia:

MI DISCURSO DE DESPEDIDA Y TESTAMENTO DOCENTE

Bueno, esto se acaba.

Siento que me acerco a otro momento inexorable. Y que indefectiblemente todo llega.

He elegido empezar antes esta nueva etapa para disfrutar de ella, pero es inevitable pensar en su significado abstracto. Y preocuparse es un signo de responsabilidad y de consciencia. Por eso siento a la vez alegría y vértigo.

Nueva vida, nueva perspectiva vital, novedosas variables a partir de unos pocos días.

Me voy con un gran bagaje: 38 cursos. Tres en privada y 35 en pública.

No voy a decir los tópicos de que el tiempo pasa deprisa y parece que fue ayer, porque no es así. Han sido años largos, a menudo duros, vividos momento a momento.

Pero sí que he trabajado con gusto, porque elegí la enseñanza a conciencia y la he disfrutado todo lo que he podido.

No solo me ha servido para ganarme la vida.

Y me voy contenta, pensando que mi profesión es hermosa, a pesar de tantos obstáculos y problemas. Me voy cansada, pero, menos mal, no me he quemado.

He pasado por el BUP y el COU de la ley del 75, por la LOGSE y luego por todas las reformas con las que nos han torturado.

He recorrido institutos de Cantabria, Guadalajara, Badajoz y Madrid.

Mis años de expectativa, saltando de un centro a otro, me endurecieron. No podía echar raíces en ningún sitio. Nunca estuve dos años seguidos en el mismo centro. El oficio se volvió más solitario que nunca.

Porque permitidme una reflexión, esta tarea nuestra se hace a solas.

Cada profe está solo frente a sus alumnos.

El primer año envidiaba la complicidad de las niñas en los pupitres (mi primer centro era exclusivamente femenino) y echaba en falta a mis compañeros de facultad. Luego me acostumbré.

Vale. Tenemos reunioncillas de vez en cuando, pero el trabajo lo hacemos solos. Apenas podemos compartir alguna confidencia entre clase y clase brevemente cuando algo nos resulta especial. Y en el cortísimo recreo.

En fin, qué voy a contaros.

Que agradezco la compañía de todos los que habéis estado conmigo durante estos últimos 13 cursos. Este es el centro en el que más años continuados he trabajado.

Gracias.

Espero veros pronto a muchos en la misma tesitura. Es una gran suerte, y una gran consecución laboral, poder irnos a los 60, cuando todavía tenemos fuerzas y ganas de emprender nuevos proyectos.

Agradezco también a los compañeros llegados este año, algunos nacidos en los mismos tiempos en que yo empezaba a dar mis primeras clases, que tomarán el relevo generacional de estas plantillas nuestras tan mal abastecidas.

No os rindáis.

Pelead por que nuestra profesión recupere las condiciones laborales perdidas, y luego por que mejoren.

Luchad por los alumnos, que se merecen una enseñanza de calidad.

Va también mi recuerdo a todos los que alguna vez compartieron horas de trabajo pero les perdí el contacto, todos vosotros los representáis.

Y por los que la Parca se llevó antes de tiempo y quiero que vivan en el recuerdo incluso de los que no los conocieron, como Alberto, de este centro, o Ricardo, que estuvo aquí en expectativa y con el que coincidí en otro IES, o Mª José, mi compa de departamento de mi primer destino definitivo en Madrid.

Y ya hablando de ausencias, os agradezco también a todos el apoyo que me habéis dado durante estos meses desde la publicación del libro de Rodrigo, nuestro hijo perdido y añorado, alumno de este centro y de algunos de vosotros. Yo pretendía irme de forma más discreta, pero las circunstancias fueron en esta otra dirección y no me quejo.

Qué sensaciones de irrealidad, de alegría y vértigo a la vez, queridos compañeros

Os deseo éxitos personales y profesionales a todos.

Nos seguimos viendo (y leyendo siempre que queráis en las redes sociales).

Un abrazo de oso, como los que nos daba Rodrigo, que son ya la marca de nuestra casa. Y ¡hasta siempre!

Sigo en modo «profe on»

En mi aula, el curso pasado

Se acaba mayo y se van diluyendo las angustias de estar confinados en casa. Aunque he perdido los ritmos de salir y lo hago poco, solo a dar los paseos permitidos. Lo de la compra una o dos veces por semana ya era mi costumbre antes de. Es curiosa la cantidad de veces que usamos esa expresión en estos últimos meses. Y me temo que la vamos a seguir necesitando.

Llevo unas semanas centrada en el canal de YouTube, aun sabiendo que a estas alturas de curso ya poco puedo aportar de urgencia. Sin embargo, seguiré la tarea ahora que puedo, de forma que haya una estructura ordenada de vídeos con suficientes instrucciones para el análisis sintáctico. De momento, todavía estoy con los previos que sé que hay que repasar para construir buenas bases. Puede que muchos se los salten, pero que estén ahí para consulta.

Al final, el confinamento me ha cundido. Sobre todo porque mi refugio ha sido hacer muchas cosas. Los primeros días, debo confesarlo, no alcanzaba los niveles de concentración y de eficacia del antes de. Tuve momentos de imposibilidad y de parálisis de lo más frustrantes. Apenas me alcanzaba la vida para las domesticidades varias. Me tranquilizó saber que también les sucedía a otros. Es bueno compartir estas cosas. Supongo que era el miedo a lo desconocido. Y una situación de alarma continua, que a veces conseguíamos acallar, pero resistía en nuestro subconsciente.

Con el paso de los días, así es nuestra naturaleza, nos fuimos haciendo a la novedad y el miedo se transformó en aburrimiento y pude refugiarme en cosillas creativas para sobrellevarlo. De ahí han salido una novela corta (poco más de 31.000 palabras) que traía empezada de antes y por fin acabé, y mi proyecto de youtuber.

Quiero terminar con un abrazo a los que han sufrido la enfermedad y ya están en buen camino. Y otro aún más grande para los que han perdido a uno de los suyos. Son muchos miles. Cómo no solidarizarme con sus duelos. La alegría de las nuevas libertades no puede significar el olvido. Tenemos que recordarlos. A todos y cada uno.

Ya dos vídeos en el canal

Lo anuncié la semana pasada, aunque llevo dos meses organizando mi canal de profesora de lengua «Profe, hazte youtuber». Hoy, por fin, salvando miedos escénicos, he lanzado los dos primeros vídeos.

La idea inicial es explicar SINTAXIS DESDE CERO, para alumnos de iniciación, para padres desesperados y para estudiantes que ya tienen más nivel pero necesitan repasar o asentar conceptos. Por supuesto, también pienso en mis propios alumnos, que se acostumbraron a mi sistema y que pueden sentirse cómodos volviendo a consultarlo cada vez que lo necesiten.

Mi propósito a largo plazo es llegar a cuestiones más complicadas. Obviamente me va a llevar tiempo y constancia. Creo que tengo de los dos.

Esta página es como yo, a ratos escritora, a veces profe. Espero que os interese. ¡Nos leemos!

«Profe, hazte youtuber»

Mi logo

En los últimos años mis alumnos me vienen repitiendo esta cantinela: que suba clases y explicaciones a la Red. Me cuentan que hay algunos canales que les han sacado de montones de apuros y que por qué no me lanzo con mi método, que les gusta mucho.

Y ese era uno de mis objetivos para este curso, el primero de mi vida consciente en que no estoy en un aula, ni como alumna ni como profe. En mi contra tengo mis escasas habilidades en la técnica audiovisual. A favor, que sí me manejo bien en lo informático. Tenía planificados los temas, pero no sabía cómo llevarlos a cabo. Se fue sucediendo la vida con sus sucesos inesperados que me apartaban de ese objetivo cada vez más. Y, de pronto, llegó el confinamiento.

Lo he dedicado a escribir. Tengo 22.000 palabras de una segunda novela. pero ahora, que la llevo encarrilada y he consegudo serenarme un poco, le he vuelto a dar un empujón a mi proyecto y he creado un canal en YouTube. Como me pedían mis chicos.

Se llama «Profe, hazte youtuber» aunque Google no lo indexa por su nombre todavía. En primer lugar, porque aún no he subido vídeos. En segundo, porque Youtube asigna un código alfanumérico a cada canal y no se puede solicitar que la url contenga el nombre o el título o lo que quiera el autor hasta que consiga 100 suscriptores. Ahí es na.

Tengo ya tres vídeos casi preparados sobre Sintaxis, lo que más me han pedido siempre. Y mi idea es hacer muchos más. Parto de conceptos muy básicos para compañar a los que lo necesiten casi desde cero: alumnos o padres de los que quieren ayudar y no saben cómo.

No sé cuándo lo pondré totalmente en marcha. Voy avanzando, descubriendo, equivocándome y volviendo a empezar. Y lo escribo para obligarme a mí misma, para perderle el miedo y lanzarme.

De momento, también, abro una página en mi web que enlaza el canal. Del resto, el tiempo irá diciendo.